Este problema tiene un nombre: el síndrome de la cara alargada. Los especialistas en vías respiratorias pediátricas lo llevan estudiando desde hace veinte años. La mayoría de los padres nunca han oído hablar de él, ya que no se detecta en los exámenes rutinarios.
Cuando un niño duerme con la boca abierta sobre una almohada inadecuada, la lengua se retrae, la mandíbula se desplaza hacia atrás y el paladar se estrecha. Con el paso de los años, el rostro se desarrolla hacia abajo en lugar de hacia delante. La mayor parte de este desarrollo tiene lugar antes de los nueve años; por lo tanto, son estos primeros años los que resultan cruciales.
Si no se aborda a tiempo, este tipo de problemas puede acabar manifestándose más tarde en la consulta del ortodoncista: dientes superpuestos, mentón retraído u ojeras, con tratamientos que en algunos casos pueden llegar a costar varios miles de euros.
Norea Move actúa sobre la causa en lugar de sobre los síntomas. Sus tres zonas mantienen la cabeza, el cuello y la mandíbula correctamente alineados durante toda la noche, desde el primer uso.
La mayoría de los padres notan rápidamente el cambio. La respiración bucal suele estabilizarse en unas semanas: los labios se cierran, se recupera la respiración nasal y se acaba la sequedad bucal y las fundas de almohada húmedas al despertarse. Los ronquidos suelen desaparecer ya desde la primera semana, incluidos los ronquidos leves que los otorrinolaringólogos consideran un signo de alerta precoz. Y durante los años más importantes del crecimiento, una postura correcta al dormir marca toda la diferencia en el desarrollo de tu hijo.